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¿Seré el único?

Seguro cuando estás adormilado y con sueño, te pasa por la mente por qué tienes que levantarte a correr y renunciar a tu descanso; buscas pretextos para decir “mejor mañana”, pero al mismo tiempo te cuestionas si tú eres el único al que le cuesta tanto, si eres flojo o te falta voluntad. ¿Seremos los únicos que nos da flojerita y nos cuesta? ¿Habrá a quién no le cueste tanto?

Existe un personaje extraordinario. Para él escribir un libro es como correr un maratón. Hablo de Haruki Murakami, el escritor japonés que en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr”recuerda cómo empezó a correr en el momento exacto en que se volvió escritor profesional.

Diferentes motivos llevaron a Murakami a correr: dejar el sedentarismo, mejorar la salud y no mucho depués, también dejó de fumar. Pero si el escritor empezó a correr no fue sólo por salud. Como cuenta él mismo, “existen personas para las cuales la escritura es un talento natural. Palabras y frases fluyen espontáneamente de su pluma, hagan lo que hagan, sea cual sea la forma en que transcurren sus días”.

Él, sin embargo, confiesa no pertenecer a este grupo de afortunados. Murakami necesita “diligencia, método y disciplina”. Tanto para correr como para escribir. Al correr, domina el cuerpo, exactamente como al escribir consigue dominar su mente.

En un artículo que escribió para la revista New Yorker, Haruki habló sobre cómo correr enseña sobre la vida: “No importa cuantas carreras de larga distancia haya hecho, por supuesto hay días en que me siento aletargado y no quiero hacerlo. En días como esos, trato de llegar con todo tipo de excusas plausibles para no correr. Una vez, entrevisté al corredor olímpico Toshihiko Seko, justo después de que se retirara de las carreras. Le pregunté, ‘¿Un corredor de su nivel, algún día se siente sin ganas de correr?’. Él se me quedó mirando y con una voz que dejó muy claro que pensaba que mi pregunta era estúpida, contestó: ‘Por supuesto. ¡Todo el tiempo!’.

“Ahora que miro hacia atrás, me doy cuenta de cuan tonta era mi pregunta. Quería escuchar la respuesta directamente de alguien con el calibre de Seko. Yo quería saber si, a pesar de estar en mundos diferentes en términos de fuerza y motivación, nos sentíamos de la misma forma cuando atábamos nuestros zapatos deportivos por las mañanas. La respuesta de Seko se convirtió en un gran alivio. En un análisis final, todos somos iguales, pienso.

Y en eso tiene razón Murakami a todos nos cuesta lo mismo salir del descanso para ir a correr o a ejercitarnos, quién diga que no, miente. Lo que puede hacer la diferencia es la disciplina, entender, como hizo este gran escritor japonés, que el enorme esfuerzo de ponerte los tenis y salir de tu zona de confort, es parte de un plan y un objetivo que, si te esfuerzas y vences esos momentos de duda, tendrá su recompensa. Así que ¡arriba! que ya vamos tarde.

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